Armando Guedez Rodríguez: Un juego de ajedrez en las alturas durante el 2020
El 9 de junio se efectuó una partida de ajedrez muy singular, puesto que los rivales estaban separados 420 kilómetros, que es la distancia que existe entre el planeta Tierra y la Estación Espacial Internacional (EEI).
Desde la tierra, el representante fue un ajedrecista de la élite mundial, el Gran Maestro ruso Serguéi Kariakin y desde el espacio jugó el cosmonauta ruso Anatoli Ivanishin, acompañado del también ruso Iván Vágner.
La interesante partida concluyó en tablas y sirvió para recordar el primer encuentro ajedrecístico entre “terrícolas y extraterrestres” hace 50 años, cuando el 9 de junio de 1970 los cosmonautas, A. Nikolayev y V. Sevastyanov, a bordo de la Soyuz 9, se enfrentaron al General N: Kamanin y el cosmonauta V. Gorbatko, en el Control de misión en tierra.
«Fue una partida muy disputada. Considero que el empate fue lo más justo. El cerebro funciona muy bien en el cosmos», admitió Kariakin al final de la histórica partida entre la Tierra y dos miembros de la expedición número 63 de la EEI.
El resultado fue el mismo que hace medio
siglo, y ahora el cosmonauta ruso Ivanishin inició el juego con las
piezas blancas, desde una tableta levitante que se le
escapaba de las manos y quien también tenía que sostener un micrófono
para comunicar a la Tierra sus movimientos, según la retransmisión en
directo a través de la red social Vkontakte.
El GM Kariakin, que se encontraba en el Museo de la Cosmonáutica de Moscú, jugó con un tablero tradicional.
En 1970, los habitantes de la Soyuz-9 jugaron con un tablero especial diseñado por el ingeniero M. Klevtsov para condiciones de gravedad cero,
ya que no era posible utilizar piezas magnéticas que pudieran perturbar
los instrumentos a bordo. La partida fue jugada un día libre de la
tripulación y duró seis horas, casi lo mismo que una caminata espacial, y transcurrió mientras la Soyuz-9 sobrevolaba territorio soviético.
Antes de la partida, el legendario excampeón mundial, Anatoli Kárpov,
destacó que él fue uno de los impulsores de que el ajedrez fuera
incluido como obligatorio en el programa de preparación de los
cosmonautas y recordó que disputó numerosas partidas con los más famosos
astronautas de su tiempo.
La primera experiencia de ajedrez Tierra-Espacio terminó en tablas y el hecho histórico tuvo tal repercusión en la entonces Unión Soviética que se emitió un sello postal con la efigie de los cosmonautas de la nave Soyuz-9.
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